Ya 30 años de tu nacimiento… Cuantas alegrías y satisfacciones me has producido y también cuantos momentos amargos, dolorosos y en algunos casos injustos nos han tocado vivir.

Hoy mis ojos se llenan de emoción y las lágrimas se agolpan deslizándose suavemente por mis mejillas. No son lágrimas de tristeza son de alegría, de orgullo, de buen trabajo, de confianza, respeto…

Seguro que en estos 30 años habremos hecho cosas regular, mal, pero yo tengo la sensación que si lo pusiéramos en una balanza lo bueno siempre estaría por encima de todo lo malo.

Las etapas en mi vida empresarial las he vivido intensamente, saboreando los momentos dulces y aprendiendo cada día de los sinsabores y las decepciones.

Desde la inexperiencia de los primeros años hasta la madurez de hoy en día todo ha sido apasionado no ha habido momentos de aburrimiento ni dejadez. La adrenalina siempre ha estado y esta en vena y esa espada de Damocles que siempre pende sobre nuestras cabezas, pero esto no nos impide seguir emocionándonos y luchar por conseguir ser los mejores y ofrecer el mejor servicio que nuestros clientes desean y necesitan.

Como no te voy a querer Dispromerch si te parí casi a la misma vez que a mi propia hija y te he dedicado y te dedico muchas horas de mi vida y de mis sueños. Parte de mis arrugas y de mis canas van dedicadas a ti porque esto de ser empresaria es muy gratificante, pero muy duro, durísimo.

El día 9 de junio tenemos la Cena de nuestro 30 aniversario y estaremos todos aquellos que hemos hecho posible este sueño que se gestó dentro de mi.¡Que privilegio tan maravilloso es poder conmemorar la realización de estos sueños sostenidos por tantas y tantas manos que han pasado por aquí!.

Recuerdo nuestro primer despacho de apenas 30 metros cuadrados donde empezamos dos personas y un pequeño equipo de promotoras y reponedores. Que nervios… cuantos miedos, pero también cuantas ilusiones y ganas de hacer una empresa diferente donde las personas eran lo mas importante y había que cuidarlas con esmero.

Hoy en día somos 6 personas en el despacho y mas de 200 trabajando en los diferentes servicios que ofrecemos. Somos un gran equipo (a mi me gusta más decir familia) y tenemos muy clara nuestra misión que es proporcionar siempre a nuestros clientes un servicio de calidad.

Somos un árbol que tiene múltiples ramas, que está sano y firme, y lo más importante que da frutos y esos frutos procuran en bien de nosotros, de nuestras familias y de nuestro entorno.

Ahora es el momento para dar las gracias a clientes, amigos, colaboradores y proveedores por haber depositado su confianza en nosotros ya que han sido y son la base fundamental de nuestro crecimiento y han llenado de sentido nuestros actos cotidianos.

Qué vértigo me da pensar que ya han pasado 30 años y que he vivido tantas y tantas experiencias, que he conocido a tanta gente y me he enriquecido con cada uno de ellos.

Tengo que confesar que estoy orgullosa de mi misma porque nadie me ha regalado nada y he tenido y tengo que luchar cada día y sigo haciéndolo con el espíritu de heroína de mis propios sueños.

También estoy muy orgullosa de mi equipo siempre he dicho que es mi tesoro más preciado y la fuerza que me ayuda a seguir cada día con ilusión y entusiasmo. No voy a nombrar a nadie porque la lista sería interminable pero cada uno sabe lo que significan , espero yo también ser una parte apreciada de sus vidas como ellos lo son para mi.

Pero esto continua, el tren ha parado en esta estación pero el camino sigue y estoy segura que nos queda mucho por vivir y disfrutar porque en estos momentos no quiero hablar de problemas, angustias ni decepciones, hoy es día de celebrar y sentirme muy dichosa y agradecida de que Dispromerch haya cumplido 30 años.

 

“Desarrolla una actitud de gratitud y da las gracias por todo lo que te sucede, sabiendo que cada paso dado es un paso hacia el logro de algo más grande y mejor que tu actual situación” Brian Tracy