“Cualquier persona que nunca ha cometido un error, nunca ha probado algo nuevo” A. Einstein

A lo largo de nuestra vida cometemos muchos errores, unas veces no somos conscientes y por lo tanto nada podemos hacer, pero de la mayoría si lo somos y a veces tampoco movemos ficha para solucionarlos.

En demasiadas ocasiones, confundimos errores con fracasos y por ello los mantenemos ocultos, los tratamos como tabú. Porque entre otras emociones, los errores nos producen vergüenza y por lo tanto mejor no sacarlos a la luz.

A nadie le gusta equivocarse porque puede denotar que eres poco válido, que te falta sensatez, que no eres digno… Pues yo te digo que, para nada, todos cometemos errores, los muy listos y los menos listos. Lo que distingue a los primeros es que cuando se equivocan, se paran los miran de frente, e intentan encontrar soluciones alternativas que solucionen los problemas.

Por lo tanto, no huyas ni postergues el sentarte, desmenuzar y analizar las causas de tu error. Seguro que encontraras soluciones que ni tú mismo imaginabas. Esto te hará crecer y por supuesto ser más feliz.

Cuando te encuentres delante de los problemas utiliza estrategias positivas que bien te han ayudado en el pasado, o que las acabas de descubrir:

  • Diálogo interno positivo diciéndote cosas agradables.
  • Ejercicio y actividades relajantes como leer o jugar.

Nunca debes participar en conductas auto-destructivas, como consumir drogas o alcohol ni pensar o reflexionar negativamente sobre ti mismo, eso más que ayudarte te hundirá más, ofuscando tu pensamiento y limitando tu creatividad y tu resolución.

El tema de este escrito me lo ha inspirado Joane, una monja de clausura dominica de un convento que está en Lerma (Burgos). Son un grupo de monjas jóvenes que cada día escriben un post y lo mandan por wasap cada mañana llegando ya a miles de personas.

Realmente es un torrente de agua fresca que puntualmente llega cada día e independientemente de que seas creyente o no, ayuda a llevar la jornada de otra manera. Me parece muy gratificante pensar que es lo mismo que yo hago durante ya varios años y con mi humilde capacidad me consta que para muchas personas es importante recibirlo.

Os dejo un breve resumen de lo que hoy ha sido mi inspiración.

Joane llevaba un café y al venirle un estornudo lo ha puesto todo perdido, incluido su hábito y después de explicar lo sucedido dice:

“Cuántas veces vamos con el café para alguien, con esa buena intención y, de repente, la liamos con un “estornudo” del que nos sale una mala contestación, una crítica, un juicio… y con ello salpicamos al de enfrente y a nosotros mismos. Evitamos que se noten las manchas echando un poco de agua, un gesto amable que rectifique y, sin embargo, mojamos y no solucionamos nada, pues después quedó cerco por todas las manchas que había intentado limpiar.

Me di cuenta de que la solución no estaba en combatir las manchas, sino en mirarlas de frente y afrontarlas… ¡lavando el hábito entero sin poner parches!

Cuando te salpiquen tus errores, tus meteduras de pata, no luches por frotar como puedas para dar imagen de perfecto. Ama tu debilidad, reconoce el estornudo, afróntalo acercándote a todos los que hayan quedado salpicados con una palabra de perdón, un abrazo que restaure… No necesitan ver cómo intentas ser perfecto, sino verte humano, cercano. Con Cristo no se echa una manta por encima, no quedan lamparones… con Él se restaura.

Hoy el reto del amor es que, cuando salpiques de café, pidas perdón. Pídele luz y fuerza a Cristo y no tengas miedo a pronunciar esta palabra y, si puedes, refuérzala con un abrazo. Deja que te defina el Amor.”

¿Qué os ha parecido?, maravilloso, ¿verdad? Que forma más sencilla de explicar cómo solucionar los errores.

Yo tengo muchos ejemplos que poneros porque me equivoco y me he equivocado en mi vida. Pero quiero destacar sobre todo uno: si no me hubiera apartado de la persona inadecuada y hubiera cogido el toro por los cuernos, no hubiera conocido al amor de mi vida con el que llevo casi 30 años casada.

Las personas no son ni mejores ni peores, sencillamente no son compatibles y su desarrollo y el tuyo no van de la mano y aunque cueste es mejor tomar otro camino con otros compañeros de viaje.

“He aprendido que los errores pueden ser tan buenos profesores como el éxito” Jack Welch