¿Conformarme? No gracias.

“Cada vez que decimos –No sé -, nos cerramos la puerta de nuestra propia fuente de sabiduría, que es infinita” Louise L. Hay

No hay que confundir ser flexible y adaptable a cualquier situación, con ser conformista.

Conozco a personas que no son felices, que no están contentas con su relación amorosa, no les gusta su trabajo, etc. Pero tampoco hacen nada por cambiar o buscar otras formas de vivir.

Se levantan cada mañana con el grillete asido a sus pies, y ni siquiera son capaces de intentar sacudirse a ver si se pueden soltar y mucho menos encontrar la llave que les ayude a liberarse. Son carceleros de su propia existencia.

¡Que triste vivir vidas que no quieres vivir! Más triste todavía aceptar la que otros han diseñado para ti y encima en beneficio suyo. Porque existen listillos, aprovechados que van buscando beneficiarse del conformismo de los demás y cuando lo consiguen encima les parece lícito y normal.

Si eres una persona conformista que te quedas estancada sin aspirar a algo mejor. Te propongo que te autoanalices y observes aquello que te molesta, que te duele, que no te permite ser tú y comiences a gestionar, a trabajar esa creencia limitante que te impide dar el siguiente paso.

Aparta de tu mente aquel refrán que dice “es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer” porque no siempre es cierto… si buscas, si te mueves y te esfuerzas podrás encontrar otros caminos, tus caminos, que te hagan sentir libre y pleno.

Por eso te digo que seas proactivo y no te conformes con cualquier cosa. No te arraigues a lo fácil a lo conocido, por marchito o ajado que lo encuentres. Busca, indaga, crea tus propias oportunidades y decide con criterio cual es el rumbo que quieres darle a tu vida.

Habrá veces que te encuentres con fuertes turbulencias, que sientas un profundo vértigo hacia lo desconocido… no temas, detrás de la tempestad llega la calma y navegaras en un mar tranquilo, llegando al destino que tú habías trazado.

No te limites a dejarte llevar, las cosas pueden cambiar, pero para que esto suceda, debes actuar en conciencia. Pregúntate hacia dónde vas y si realmente es lo que quieres. Recuerda que tú tienes el control.

Durante su célebre discurso en Stanford, Steve Jobs propuso una táctica atrevida, arriesgada, levantarse todas las mañanas preguntándote “Si hoy fuera el último día de tu vida, ¿qué querrías hacer?”. Con este pensamiento lo innecesario se aparta a un lado y nos quedamos con lo que es realmente importante. Con esta actitud es fácil avanzar, es fácil mejorar. No conformarte y siempre ir a por más

                     ¡APRENDE, ESCUCHA Y ACTÚA!